DO JUMILLA, una denominación de la actualidad

Las distintas climatologías y la variedad en los tipos de suelo confieren a la vid, incluso tratándose de un mismo varietal, un carácter único en cada lugar en que se cultiva. Esto, unido a las peculiares formas de elaboración propias de cada región, ha permitido que desde tiempos muy remotos el vino se haya distinguido mediante el uso de nombres geográficos, no sólo para el conocimiento de su origen, sino también para expresar unas determinadas características y cualidades que lo hacen diferente en comparación con otros vinos de distinta procedencia.

Hoy en día el significado preciso de Denominación de Origen Protegida viene establecido en las leyes. En nuestro caso, la norma en cuestión es el Reglamento (CE) 1151/2012 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de noviembre de 2012, sobre los regímenes de calidad de los productos agrícolas y alimenticios, según el cual una DOP es:

“Un nombre que identifica un producto:

  • originario de un lugar determinado, una región o, excepcionalmente, un país,
  • cuya calidad o características se deben fundamental o exclusivamente a un medio geográfico particular.  Los factores naturales y humanos inherentes a él.
  • cuyas fases de producción tengan lugar en su totalidad en la zona geográfica definida.”

Bodegas Bleda, que pertenece a la DO Jumilla desde el mismo momento en que ésta fue reconocida allá por el año 1966. Tuvo su papel en la historia de cómo se forjó esta DO. En los años previos, varios bodegueros jumillanos de la época, entre ellos nuestro antecesor Antonio Bleda, pusieron todo su empeño en que a Jumilla, tierra de nobles e inmemoriales vinos, se le reconociera la condición de Denominación de Origen. Cuentan quienes vivieron esos momentos que cada uno de los viajes que la expedición jumillana hacía al Ministerio de Agricultura. Se vivía con expectación por el resto del pueblo. El sentimiento de orgullo hacia el terruño y la conciencia de la creciente calidad del vino producido en Jumilla, consiguió alinear intereses particulares y hasta entonces disgregados para conseguir en beneficio de todos un nombre, dentro de España, con el que conquistar el mundo.

Pero hablemos un poquito más detalladamente de lo que hoy es la DO Jumilla.

La DO Jumilla está situada en el Sureste español. Esta zona caracterizada por amplios valles y planicies, marcados por montañas. Es una zona de transición entre el litoral levantino del Mediterráneo y la meseta castellano-manchega. Alberga la producción en dos amplias zonas. El municipio de Jumilla, situado en la provincia de Murcia, en el que se encuentra la sede del Consejo Regulador. Los municipios de Montealegre del Castillo, Fuente Álamo, Ontúr, Hellín, Albatana y Tobarra, situados en la provincia de Albacete. La zona de producción de la DO Jumilla comprende territorios de notable altitud. Se extiende por las plantaciones de viñedo desde los 320 a los 900 metros sobre el nivel del mar. Tiene un relieve constituido por serranías no muy elevadas.

El Consejo Regulador de la DO Jumilla desempeña las funciones de la defensa de la Denominación de Origen, hace que se cumpla su Pliego de Condiciones, así como el control de los vinos amparados por la DO Jumilla. Esto significa entre otras cosas controlar aspectos como el tipo de uva utilizado, los rendimientos máximos del viñedo, el grado de la uva, así como las prácticas enológicas realizadas luego en elaboración.

La DO Jumilla

Posee unas 25.000 hectáreas de viñedo. El 40% se encuentran situadas en el municipio de Jumilla, agrupando a casi 2.000 viticultores. La variedad de uva por excelencia de la DO Jumilla es la Monastrell.  Variedad típicamente mediterránea que se cultiva en secano. Variedad que precisa una buena insolación. Se ha demostrado una extraordinaria resistencia a las sequias tan características de la zona. Lo que ayuda el tipo de suelo propio de la denominación. Posee gran capacidad hídrica a pesar de las pocas lluvias que recibe.

Otras variedades de uva cuyo cultivo está autorizado por la DO Jumilla son la Tempranillo o Cencibel, la Garnacha Tintorera, la Garnacha, la Cabernet Sauvignon, la Merlot, la Syrah y la Petit Verdot, entre las tintas. Respecto a las variedades blancas, tradicionalmente han destacado en la zona la Airén y la Macabeo, si bien están asimismo autorizadas la Pedro Ximénez, la Malvasía, la Chardonnay, la Sauvignon Blanc, la Moscatel de grano menudo y la Verdejo. Muchas de estas variedades precisan irrigación, pero se han adaptado extraordinariamente a las peculiaridades de este lugar de España casi siempre bañado por el sol, y en el que a los veranos tórridos suceden inviernos fríos con frecuentes heladas.

Los afamados vinos de la DO Jumilla poseen una larga historia, y sin duda en los años venideros obtendrán un mayor reconocimiento mundial como vinos de excepcional calidad y un carácter único. Y Bodegas Bleda, como ya lo hizo en épocas anteriores, pondrá todo su tesón para que así sea.